septiembre 20, 2021

Las mujeres y las niñas pueden cumplir un papel crucial en la respuesta a la pandemia de la COVID-19

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), explicaron que el hambre y las hambrunas persistirán, y la recuperación de las repercusiones de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) será desigual, a no ser que más mujeres de zonas rurales y urbanas ocupen puestos directivos acompañados de un mayor poder de decisión, todo esto en el marco del Día Internacional de la Mujer.

“En el mundo viven más de mil 100 millones de mujeres menores de 18 años con potencial para convertirse en la mayor generación que se haya conocido jamás de mujeres líderes, empresarias y agentes del cambio en aras de un futuro mejor. Sin embargo, las mujeres y las niñas siguen enfrentándose a limitaciones estructurales persistentes que les impiden desarrollar su pleno potencial y obstaculizan sus esfuerzos por mejorar su vida y la de sus hogares y comunidades”, dijo, QU Dongyu, Director General de la FAO. 

“Las mujeres y las niñas pueden cumplir un papel crucial en la respuesta a la pandemia de la COVID-19, en particular por lo que se refiere a la transformación de nuestros sistemas agroalimentarios. Todos debemos unir fuerzas para propiciar los cambios necesarios a fin de empoderar a las mujeres y las niñas, en particular las de las zonas rurales”.

Asimismo, Gilbert F. Houngbo, presidente del FIDA explicó que es esencial no solo que las mujeres ocupen más puestos de liderazgo, sino también que sean consultadas y escuchadas, así como integradas en todos los ámbitos y etapas de la respuesta a la pandemia y la consiguiente recuperación, sostuvo.

Por su parte David Beasley, Director Ejecutivo del PMA, precisó que  las mujeres y niñas conforman la mitad de nuestra comunidad mundial, y ha llegado el momento de que ello quede reflejado en los puestos de liderazgo en todos los niveles, indicó. “Gracias a nuestra labor en todo el mundo hemos aprendido que, cuando las mujeres y niñas disponen de un acceso mejor a información, recursos y oportunidades económicas y gozan de libertad para adoptar decisiones propias, descienden los índices de hambre y mejora la nutrición, no solo la suya propia sino también la de su familia, su comunidad y su país”.

Los organismos explicaron que según varias investigaciones, si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, los rendimientos podrían aumentar del 20 por ciento al 30 por ciento y la producción agrícola total del 2,5 por ciento al cuatro por ciento , con lo cual saldrían de la pobreza entre 100 y 150 millones de personas.

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